¿Edificios enfermos ergo personas enfermas?
El conjunto de síntomas que se asocian a un tipo de edificios, pero no se puede hablar del reconocimiento por la comunidad científica de una enfermedad como tal. Los síntomas son muy generales.
Aquellos casos se denunciaron a la administración laboral y sanitaria, y se estableció una investigación para dar con lo que podía haber ocasionado aquellas marcas en las piernas. El resultado concluyó que fueron tres factores los que influyeron en su aparición: la presión que hacemos de nuestros muslos contra la mesa, junto con la exposición a campos electromagnéticos (todo el cableado estaba debajo la mesa), la electricidad estática y una baja humedad relativa en el ambiente.
Un origen frecuente de los trastornos que provocan los edificios es la humedad, que es más frecuente en las construcciones antiguas, lo que conduce a la aparición de microorganismos que afectan negativamente a la calidad de vida. Su presencia en nuestro aparato respiratorio puede llegar a provocar enfermedades.
Igualmente, estar bajo techo no te libra de la contaminación. La calidad del aire del hogar o el centro de trabajo depende tanto de los contaminantes que emite la propia vivienda o la oficina como de los que vienen del exterior, a través de la infiltración y la ventilación.
Los edificios de piel de cristal cerrados herméticamente suelen presentar más síntomas debido a sus sistemas de ventilación de recirculación: el aire que entra no es nuevo, sino que se va reciclando en los circuitos del interior del edificio.
Otros aspectos que también se relacionan con la prevalencia de los síntomas del SEE son la existencia de aires acondicionados sin la higiene adecuada (requieren de limpieza periódica).
La buena noticia es que los edificios enfermos se pueden curar, mejorando los sistemas de ventilación y su mantenimiento, diseñando oficinas en las que los trabajadores cuenten con espacios amplios, evitando materiales con componentes volátiles y un buen sistema de regulación de temperatura, humedad, ruido e iluminación.
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https://elpais.com/elpais/2019/10/17/buenavida/1571316616_815684.html